Cibercultura, redes sociales y comunicación

¿Qué alcances y limitaciones para la investigación en comunicación tienen la cibercultura y las redes sociales?

Para responder a esta pregunta pienso que se debe empezar por decir que el mundo está atravesando por una nueva era, la que llama Manuel Castells la Era de la Información, quien plantea que la autocomunicación de masas es el nuevo fenómeno de la comunicación, que se une a las formas tradicionales de interacción: la comunicación interpersonal, la comunicación social y la comunicación de masas, (medios de comunicación).

Esto se ha posibilitado por el crecimiento de Internet, por el acceso, aún no totalmente democrático, pero cada vez más posible de la población a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y por el aún no control (en la mayoría de países), es decir, el libre acceso que da la web para que los usuarios sean productores de contenido casi al mismo nivel que los grandes medios, que han tenido que trasladarse a esta plataforma para no perder poder, generando contenidos convergentes, multimediales, es decir, en los que se funden lenguajes escritos y audiovisuales.

Manuel Castells, para usar términos de Jesús Martín Barbero, se podría considerar el cartógrafo que mejor ha dibujado la transformación que ha sufrido la comunicación en las últimas décadas, especialmente a partir de la masificación de Internet, es decir, del momento en que se pasó de la llamada Web 1.0 a la Web 2.0 y en los últimos años, con el desarrollo de la Web 3.0.

En términos sencillos se entiende la Web 1.0 como aquella en la cual el usuario jugaba un papel pasivo, pues era exclusivamente receptor de contenidos y la producción de la información en la web quedaba sólo en manos de los expertos en sistemas.

La Web 2.0 ubicada en el tiempo aproximadamente desde el año 2000, revolucionó las formas de comunicación en lnternet, porque permitió que los usuarios dejaran de ser simples consumidores de información y se convirtieran también en productores, por los avances en usabilidad web, la facilidad para crear blog (la blogosfera), y el surgimiento de las redes sociales. De esta forma se configuró lo que Castells llama “la autocomunicación de masas”, que es la globalización de productores y consumidores simultáneos de mensajes.

Finalmente la Web 3.0 está en proceso de desarrollo desde 2012, es denominada también Web Semántica y es aquella que “interpreta” los intereses de los usuarios web y ofrece contenidos e información de acuerdo con una segmentación que las mismas plataformas web hacen del público. Este video, presentado por EPN y llevado a cabo por el sitio holandésindekoelkast.nl explica esa evolución de la web 1.0 a la 3.0.

Para los comunicadores la Era de la Información, en la Galaxia Internet, es un campo de estudio que obliga a los nuevos investigadores a subirse en la cresta de la ola sin perder la perspectiva de observador de unas realidades que por su velocidad de cambio, pueden llevar al vértigo como un obstáculo para comprender las transformaciones que ha sufrido este campo en la sociedad red.

 

Sociedad red y comunicación

¿Cómo analiza el concepto de red con relación a la investigación sobre procesos de comunicación?

Desde ARPANET, nombre con el cual se conoció la primera conexión entre computadores, que se realizó en 1969 entre tres universidades de California y una en Utah, el concepto RED (NET en inglés) ha tenido un protagonismo especial en la comunicación; en 1989 Tim Berners Lee crea la WEB, que también traduce RED, y en 1991 surge la World Wide Web (WWW) que traduce Red Informática Mundial.

Con todos estos antecedentes Jan Van Dijk utilizó por primera vez el concepto de Sociedad Red, en su libro De Netwerkmaatschappij (La Sociedad Red), que fue el mismo título que luego utilizó el español Manuel Castells, en su primer volumen de la trilogía La Era de la Información, publicada entre 1996 y 2003, a través del cual el término RED pasa de ser de dominio de la ingeniería y los sistemas a formar parte fundamental de la comunicación y de la sociología.

Castells, el académico de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) más citado del planeta, llama la atención al mundo académico (investigadores de las ciencias sociales) sobre los efectos de las TIC en la sociedad actual, visibilizados en el acelerado proceso de globalización cultural, económico, político, mediático… sin restricciones de tiempo o distancia.

El mundo de las comunicaciones es una red, una red que no tiene arriba ni tiene abajo, sin derecha ni izquierda, una red en la que la información fluye de forma horizontal y fluye por caminos de ida y regreso, de forma interactiva, multimedial, hipertextual… y de todo eso nos debemos ocupar los comunicadores si no queremos perder el ritmo que nos exige la Sociedad Red.

Les comparto la entrevista que concedió Manuel Castells sobre este tema publicado por CityLab y compartido por Jesús Mandujano en YouTube. Parte 1:  http://www.youtube.com/watch?v=E44WA2LYtvA y parte 2: http://www.youtube.com/watch?v=7I8RJ7Owaak

 

 

La investigación en Comunicación en América Latina

¿Qué problemáticas sobresalen en las investigaciones sobre recepción, usos y consumo de medios en América Latina?

Los estudios de la comunicación en América Latina superaron recientemente el medio siglo. Desde principios de los años 60 este campo de estudio ha venido tomando auge hasta alcanzar hoy un importante reconocimiento mundial, porque si bien ha recibido influencia de las escuelas europeas y norteamericanas se ha preocupado también por diferenciarse atendiendo al contexto particular latinoamericano.

Conocer las tendencias de la opinión pública, medir las audiencias de los medios masivos y captar el grado de influencia de esos grandes medios en la población fueron tal vez las primeras preocupaciones de los investigadores, en algunas ocasiones respondiendo a intereses políticos, publicitarios y por ende económicos. Esta etapa coincidió con la época de la guerra fría, con el gobierno de varias dictaduras en la región y con un comunismo en cierta medida clandestino, debido a la fuerte presencia de Estados Unidos como nación dominante del hemisferio occidental.

De Europa llegaron a América Latina investigadores que marcaron la pauta en esos años y que hoy mantienen una importante vigencia como el belga Armand Mattelart, radicado en Chile, y el español Jesús Martín Barbero, quien ha vivido en Colombia y México. El primero de ellos es clave en los estudios sobre el trasfondo ideológico de los discursos y sin duda una de sus obras cumbre es “Para leer al Pato Donald”. El segundo planteó un nueva metodología en las investigaciones de la comunicación, al centrar su mirada no en el objeto sino en el proceso, no en los medios, ni en los mensajes, ni en los receptores; él pasó de los medios a las mediaciones, es decir, ubicó los procesos comunicacionales en la cultura, en la cotidianidad, en las formas de comunicación urbana, en los usos que la gente hace de la información que recibe en todos sus actos.

Pero no han sido sólo ellos dos ni han sido sólo esos los temas de estudio. La lista de investigadores es amplia Fuenzalida (Chile), Ford, Piscitelli, Eliseo Verón, García Canclini (Argentina), Sodré, Fadul, Caparelli, Lins da Silva y Maria Immacolata (Brasil), Aguirre y Bisbal (Venezuela), Jesús Galindo, Guillermo Orozco y Jorge González (México), Roncagliolo, Gargurevich y Alfaro (Perú), Luciano Alvarez (Uruguay), Luis Ramiro Beltrán (Bolivia), entre otros que se han ocupado de múltiples temas relacionados con el campo de la comunicación con el acierto principal de adaptar los paradigmas europeos y norteamericanos a las condiciones de las sociedades latinas y “superando las dicotomías entre metodologías cuantitativas y cualitativas, entre investigación crítica e investigación administrativa”, como lo afirma José Márquez de Melo en su ensayo “Paradigmas de Escuelas Latinoamericanas de Comunicación (ver aquí).

 

Comunicación y estudios culturales

¿Los estudios culturales británicos y norteamericanos representan avances o retroceso para la investigación de los procesos de comunicación?

La pregunta que inspira esta reflexión, de inmediato me generó una respuesta rotunda y positiva sobre los avances que ha dado la investigación en comunicación a partir de la mirada propuesta por los estudios culturales británicos y norteamericanos. Sin embargo, como latino, debo citar a Jesús Martín Barbero y darle créditos también a la Escuela Latinoamericana. En una entrevista que el teórico le dio a Ellen Spielmann en 1996 (ver aquí) afirmó: “Nosotros teníamos estudios culturales desde hace mucho tiempo… Yo no empecé a hablar de cultura porque me llegaron cosas de afuera. Fue leyendo a Martí, a Arguedas que yo la descubrí y con ella los procesos de comunicación que había que comprender. Uno no se ocupaba de los medios: estaban en la fiesta, en la casa, en la cantina, en el estadio”.

 

Esta respuesta da pie para comprender la relación entre cultura y comunicación. Mauro Wolf señala (ver aquí) que la cultura no es una práctica ni es la descripción de una suma de hábitos y costumbres de una sociedad, sino que es la suma de las interacciones que se presentan a través de todas las prácticas sociales. Y si hablamos de interacciones, hablamos de comunicación, hablamos de mediaciones, hablamos de darle significados a las prácticas sociales.

Precisamente el aporte de la Escuela Británica, expresamente la fundada en 1964 en la Universidad de Birmingham por Richard Hoggart bajo el nombre de Center for Contemporary Cultural Studies (CCCS), fue “desmediatizar” (si se me permite el término) los estudios de la comunicación, comprendiendo que ésta está presente en la sociedad, en sus obras artísticas, en sus actos de relación con los otros, en la forma de vestir, etc.

La Escuela Norteamericana por su parte, aunque no abandonó los medios como objeto de estudio, sí dio un paso clave al centrar su preocupación en la recepción, en la comprensión, los usos y los significados que las audiencias le dan a los mensajes mediáticos, con lo cual se dejó de ver a los mass media como instrumentos de dominación y manipulación y se le dio protagonismo al receptor como sujeto capaz de aceptar o criticar el mensaje de acuerdo con su educación o sus referentes culturales.

 

En conclusión, el campo de los estudios culturales, no sólo está vigente, sino que es fuerte en los procesos de comunicación pues han permitido avanzar en la comprensión de los complejos campos de interacción de la sociedad.

 

Escuela de Palo Alto, medios masivos, interaccionismo e interactividad

¿Desde qué perspectiva tendrían o no alguna aplicabilidad investigativa para los procesos de comunicación masiva, el enfoque de Palo Alto y el enfoque de las sociologías de la vida cotidiana?

El título de esta reflexión puede parecer contradictorio si se tiene en cuenta que de las escuelas norteamericanas relacionadas con la investigación de la comunicación, la que menos se preocupó por los medios masivos de comunicación fue precisamente la Escuela de Palo Alto (California), que desde una mirada en principio psiquiátrica, luego también psicológica y antropológica, se posicionó más en la comunicación en su sentido más amplio, es decir, no propiamente en la que mediada por la televisión, la radio o la prensa, sino principalmente en la que se presenta en la vida cotidiana.

De acuerdo con lo anterior, la categoría que mejor puede condensar los estudios de la Escuela de Palo Alto, es la “interacción”. Herbert Blumer, George H. Mead y Ervin Goffman desarrollaron una de las corrientes del conductismo social, conocida como “interaccionismo simbólico”, que hace referencia a la construcción social de sentido que hacen lo sujetos en los actos de comunicación.

Esa categoría recobra actualidad en la que Castells denomina la Era de la Información, pero ahora se le denomina “interactividad” (ver el artículo “La interactividad y el flujo en la eficacia de la comunicación interactiva“*), que es una de las características principales de la comunicación digital, junto con la hipertextualidad y la multimedialidad. El término hace referencia a la usabilidad que tienen los diseños web que facilitan que el usuario de manera sencilla pueda interactuar en la web controlando y manejando sus aplicaciones. Del desarrollo de este concepto es que se desprende lo que se ha llamado la Web 2.0, la de los blogs, las redes sociales, la de los buscadores… que han permitido que los contenidos en la web se hayan democratizado, logrando la pluralidad más que el monopolio de la información que han tenido históricamente los grandes medios.

En conclusión, el interaccionismo, la interacción, la interactividad son conceptos más que presentes en las formas de comunicación actuales, lo cual obliga a los investigadores de la comunicación a ubicar a la Escuela de Palo Alto como su precursor. No por nada dijo Pierre Levy: “Estamos pasando de la estética del mensaje a la estética de la interactividad”.

*Autores: María Sicilia Piñero y Salvador Ruiz de Maya, de la Universidad de Murcia.

Los medios según Luhmann

¿Qué repercusiones sociales e investigativas tiene asumir los medios de comunicación masiva como sistema autopoiético y autoreferencial?

Niklas Luhmann es uno de los alumnos más avanzados de Talcott Parsons en Harvard. Cuando este teórico alemán se trasladó a Estados Unidos para estudiar Sociología empezó a matricularse con la escuela funcional-estructuralista norteamericana, con un aporte que hace que estudiarlo e interpretarlo sea prácticamente una obligación de los comunicadores y de los investigadores de la comunicación.

Luhmann, contemporáneo y paisano de Jürgen Habermas, comparte con el autor de la Teoría de la Acción Comunicativa el protagonismo especial que le dan a la comunicación como la disciplina fundamental para poder lograr el objetivo último de la sociología, que es comprender la sociedad y el comportamiento humano en ella.

La propuesta teórica de Luhmann toma elementos de las ciencias naturales que aplica en las ciencias sociales al usar la categoría de sistemas, que se puede entender como un todo, integrado por partes, que tienen unas propiedades y que deben estar relacionadas entre sí para que el todo funcione. El sistema llamado cuerpo humano tiene unos subsistemas respiratorio, circulatorio, nervioso… que tienen unas funciones claras y que se relacionan al punto que si uno falla se producen fallas en los demás o la muerte de todo el sistema.

Para Luhmann la sociedad es un complejo sistema de comunicaciones y los sistemas sociales no están conformados por hombres ni por acciones sino por comunicaciones. Y ese sistema de comunicaciones tiene dos características clave, la autopoiesis (otro término tomado de las ciencias naturales –Humberto Maturana y Francisco Varela-) y la autoreferenciación, que se comprenden como el poder que tiene la comunicación de construir los elementos que la componen y de reproducirse, lo cual llevado a los medios masivos se puede interpretar como la función que éstos tienen de ser mediadores en la sociedad, pero también la capacidad de transmitir la información de acuerdo con sus propios códigos, mostrando su interpretación de la realidad, más no la realidad como tal.

Llevado a la investigación en comunicación y a su papel en la sociedad, el llamado de Luhmann es a comprender que lo que los medios masivos hacen es una reinterpretación subjetiva de la realidad y como tal debe ser estudiada y entendida.

 

 

Vigencia de la teoría de la acción comunicativa de Habermas

¿Qué relación encuentra entre la teoría de la acción comunicativa y la investigación actual sobre medios de comunicación?

 

Jürgen Habermas, el formulador de la teoría de la acción comunicativa, desarrollada en 1976 y publicada en 1981, está lejos de ser un autor no vigente; no sólo porque a sus 83 años su voz sigue presente en el mundo académico, sino porque sus planteamientos son obligado punto de referencia para los investigadores de la comunicación, de la sociología, de la filosofía, del derecho, de la economía y en general de casi todas las ciencias sociales.

El máximo representa de la segunda generación de académicos de la Escuela Crítica de Frankfurt plantea en su teoría de la acción comunicativa una posición en la que la ubica a la comunicación en un papel protagónico para comprender las actuales estructuras sociales, al lenguaje como categoría primaria y al diálogo y al discurso como usos obligados de ese lenguaje para poder hablar de una racionalización.

Sería atrevido pensar que estos planteamientos no son vigentes o que no son aplicables para comprender los actos comunicativos, incluidos en los que intervienen los medios de comunicación tradicionales o los medios desarrollados durante la última década con el auge de las tecnologías de la información y la comunicación.

Tal vez se le puede criticar a Habermas su idealismo al afirmar que la validez del habla depende del cumplimiento de cuatro característica como son la inteligibilidad, la verdad, la rectitud y la veracidad, que son precisamente valores no muy presentes hoy sobre todo entre quienes ostentan el poder, o también al formular el imperativo categórico, que afirma que sólo son válidas aquellas normas que  se consiguen a través del consenso. Sin embargo, estos planteamientos son referentes que marcan un camino, al que por muy difícil que sea llegar, se debe caminar.

Un texto académico que resalta la vigencia, pero al mismo tiempo la visión idealista de Habermas, es el artículo “Comunicación y Metáforas del Espacio Público” (ver aquí), del profesor de la Universidad Nacional de Colombia Fabio E. López Díaz, quien dedica varios párrafos a interpretar a Habermas.

 

La escuela crítica de Frankfurt y las industrias culturales

¿Qué relaciones e implicaciones tiene el enfoque crítico de Frankfurt con la investigación sobre las industrias culturales contemporáneas?

Fue la Escuela Crítica de Frankfurt, a través de dos de sus máximos exponentes, Adorno y Horkheimer, quienes utilizaron por primera vez la categoría de “industrias culturales”, con la cual definieron la mercantilización de la cultura, es decir la producción en serie y la estandarización de productos simbólicos, y por ende su masificación.

En esta categoría hoy por hoy se incluyen las producciones musicales, literarias, pictóricas, teatrales, cinematográficas, folclóricas, las ferias y las industrias mediáticas como la radio, la televisión y la prensa, por citar algunos de esos bienes simbólicos que hoy son campo de estudio de la comunicación, primero, porque son transmisores de ideologías, porque a través de ellos se pueden describir múltiples formas de expresión de una población, entre muchas opciones de investigación.

Si bien la teoría crítica ha sido señalada de ser extremista y negativa, es un referente contextual y académico para comprender las dinámicas de comunicación inmersas en las industrias culturales, en los símbolos culturales, más allá de que sea o no un “mecanismo de manipulación”, término muy usado por los exponentes de la Escuela de Frankfurt, que le otorgan de este modo un matiz político al asunto.

En Latinoamérica, un referente a tener en cuenta en la investigación en comunicación, en este campo del estudio, es el libro “Para leer al Pato Donald”, un trabajo pionero (1972), pero vigente, realizado en coautoría por el argentino-chileno Ariel Dorfman y el belga radicado en Chile Armand Mattelart, que analiza la ideología que hay detrás de la tiras cómicas de Walt Disney. Un fragmento del libro se puede consultar aquí.

Relaciono igualmente un texto, relativamente reciente (2008), escrito por la cubana Cinthya Álvarez Alonso, titulado “La sociedad actual y las industrias culturales”. El documento, compartido en el blog Isla al Sur (leer aquí), me llamó especial atención no sólo por su calidad analítica y discursiva, sino porque lo hace una estudiante de segundo año de periodismo de la Universidad de La Habana y porque aporta una visión particular de la habitante de un país con un régimen socialista.

 

Agenda setting, teoría framing y espiral del silencio

¿Qué implicaciones tienen las teorías de agenda setting, espiral del silencio, teoría del enfoque (framing) para la opinión pública, para los medios de comunicación masiva y para la investigación en comunicación?

Teoría de la agenda setting: planteada en 1972 por McCombs y Shaw; teoría framing: planteada en 1974 por Erving Goffman; y teoría del espiral del silencio: planteada en 1977 por Elisabeth Noelle-Neumann. Como se puede observar son teorías que surgieron en la década de los años 70’s, y en cierta medida ninguna es contraria a la otra, más bien se podría afirmar que son complementarias, porque todas tienen que ver con una de las categorías de mayor preocupación en el estudio de la comunicación y es la de opinión pública.

Desde el surgimiento de los medios masivos de comunicación, la prensa, en un principio, luego la radio, la televisión, incluso el cine y en los últimos años, la Internet, los investigadores de la comunicación se han preguntado por la capacidad que tienen los medios de influir en las masas, para emplear un término de mediados del siglo pasado, o en los públicos/usuarios, para referirnos al presente siglo.

Walter Lippmann, en 1922, escribió un libro sobre la opinión pública y desde ese momento llamó la atención sobre cómo “la prensa es el medio de contacto principal con el ambiente no visto, ya que creemos nos presenta una imagen fiel de todo ese mundo exterior por el cual nos interesamos” (Lippmann)

Sin embargo, años después, las tres teorías mencionadas cambiaron esa idea, al afirmar que las noticias no reflejan una realidad fiel sino una representación de las mismas. Es decir, no son objetivas, sino que tienen un grado de subjetividad, que va desde la formación que ha tenido el periodista hasta los intereses económicos, políticos e ideológicos de los medios.

Es decir, los medios no sólo deciden qué es importante y qué no (agenda setting) sino también que determinan a quién deben entrevistar para dar una noticia, el enfoque que se le debe dar a la información y en que parte del noticiero o sección del periódico deber ir publicada (framing), de esta forma prácticamente deciden los temas sobre los cuales debe hablar la opinión pública, que en definitiva son a los que debe referirse una mayoría contagiada y temerosa de ser aislada si va en contra de las actitudes predominantes (espiral del silencio).

La vigencia de estas teorías es puede observar en casos ocurridos esta semana como las diferencias en el cubrimiento periodístico que se la ha dado al fallecimiento de Hugo Chávez. Un buen tema de análisis para un investigador podría ser encontrar las diferencias en los contenidos expresados por ejemplo por Telesur y los noticieros RCN y Caracol de Colombia. O incluso podría verse en la forma en que se trató el paro cafetero, con una realidad mostrada por los grandes medios nacionales, y otra difundida por medios alternativos y de más fácil acceso para la población como las redes sociales.

Comparto con ustedes un estudio realizado pro Vicente Fenoll en la Universidad de Valencia, sobre agenda setting, ciberperiodismo y medios valencianos, que se puede ver aquí.

 

 

 

Alcances y limitaciones del empírico funcionalismo norteamericano

¿Qué alcances y limitaciones para investigación de los procesos de comunicación masiva encuentra en el empírico funcionalismo norteamericano?

 

Lo primero que hay que decir es que la escuela empírico funcionalista norteamericana marcó prácticamente el inicio y auge de la investigación en temas de comunicación en Estados Unidos, y se constituyó en una teoría influyente en este campo.

La relación entre sociedad y comunicación se puso en un primer plano, especialmente porque una de las grandes preocupaciones de esta corriente es conocer el funcionamiento de las estructuras sociales y en este funcionamiento han jugado un papel vital los medios masivos de comunicación.

Bajo esta perspectiva lo que se pretende es que la sociedad mantenga un equilibrio, una estabilidad, un funcionamiento acorde con las normas, y por eso se estudia de qué forma la comunicación puede ayudar a estos propósitos, para encausar a las “masas” hacia los intereses “superiores” de una nación, o de un líder político o incluso de las grandes fuerzas económicas, bajo el supuesto de que así se va a beneficiar a toda la sociedad.

Sin embargo, los estudios y las investigaciones que se hacían sobre este tema, fueron transformando la hipótesis inicial, basada en la teoría de la “aguja hipodérmica”, que influenciada por los estudios conductistas de la psicología, afirmaba que el poder de los medios era ilimitado, hasta el punto de provocar comportamientos homogéneos en las masas receptoras de un mensaje.

Lazarsfeld, por ejemplo, descubrió que la función de los mensajes que trasmiten los medios masivos de comunicación es la de reforzar una actitud ya preconcebida y no tanto la de cambiar comportamientos.  Y otro autor, como Robert Merton, sostuvo que los medios masivos pasaron de la persuasión a la narcotización, es decir a adormecer o anular a las masas, al provocar apatía, pues según él se produjo en la gente el efecto de darle una mirada superficial a los problemas, de perder su capacidad crítica.

El poder de los medios también ha sido visto desde el poder de la publicidad y la propaganda, vistos por algunos autores de esta Escuela Norteamericana como una forma de coerción y amoldamiento de los públicos, de mantener el control de la sociedad, sin necesidad de recurrir a la fuerza (militar o de castigo).

Sin embargo, la mayor crítica que ha recibido esta escuela es precisamente esa tendencia conservadora, al promover la necesidad de mantener un status quo, un funcionamiento homogéneo y tradicional del sistema social, limitando las posibilidades de cambio, que es una palabra asociada a otra categoría que es la de progreso.

Un trabajo amplio sobre las teorías de la comunicación, es el elaborado por José Martínez Terrero, de la Universidad Católica Andrés Bello, de la ciudad de Guayana, en Venezuela. Él explica en 18 capítulos las teorías de la comunicación, y uno de ellos, el 7, es dedicado al Funcionalismo. El trabajo completo se puede consultar acá.